4 feb 2018

SABIDURIA Y JUEGO PRÁCTICO.



Cada vez que realizo un examen de ubicación a nuevos alumnos para conocerlos mejor y poder colaborar con ellos, e incluso para saber si de verdad puedo colaborarles, me encuentro con que no hay evaluación exacta, sino solo aproximados, que a menudo, con los siguientes monitoreos, tengo que cambiar, al menos en un 20%.
A veces, en torneos rápidos, me sucede que enfrento jugadores de alto elo, un poco más de 2300, que me doy cuenta que no comprenden la posición y si me doy un poco de tiempo, llega a uno a ganarles con más facilidad. Pero también enfrento jugadores con 1800 o menos de rating, que juzgan bien la posición, establecen el plan adecuado, pero cuando me siento ya con grandes problemas, cometen un error táctico y pierden la partida.
Hay veces que yo emprendo el plan correcto y luego me concentro demasiado y me informa el oponente que perdí por tiempo, cuando la partida estaba prácticamente ganada y me hubiera tomado segundos seguir el plan mas simple y estaba yo entretenido en dar con la manera más efectiva de ganar.
El caso es que a veces uno sabe demasiado y en el ajedrez de torneo hay que ser más pragmático y no querer hacer buenas partidas en el blitz, cuando lo realmente efectivo es no complicar cuando tiene uno ventaja, sino simplemente tirar golpes.
Según muchos entrenadores, incluyendo a Botvinnik, hay tres elementos fundamentales que debe tomar uno en cuanta para definir el nivel de un jugador:
o La comprensión posicional, el “Darse Cuenta”, como dijera el excelso GM Oscar Panno, visualización prospectiva de piezas;
o La visión combinatoria  o sensibilidad táctica
o La capacidad de calcular, visión de colocación actual de piezas y en variantes.

En los exámenes he podido medir bien el grado en que  un potencial alumno puede  Juzgar una posición con exactitud, que, como decía Modell, es el “summum de la sabiduría” en ajedrez.
Pero el más fuerte jugador en torneos no es aquel que juzga mejor la posición, solo es el más sabio en ajedrez y los torneos los gana un práctico, aunque tenga deficiencias en comprensión.
Hacer de un jugador que tiene mucha sensibilidad táctica un gran jugador posicional es muy posible; pero mucho más difícil es hacer de un jugador posicional un buen táctico. Ya decía Nimzovich que antes de nada, uno debe ser jugador táctico, pues aquel que tiene facilidad natural para sentir las posibilidades tácticas, pasará fácilmente a tener la sensibilidad posicional. En eso el excampeón mundial Tigran Petrosian, en muchos artículos (como los publicados en el libro titulado “Ajedrez en la Cumbre”), lo expresó reiteradamente.
Pero las deficiencias en táctica y cálculo concreto son consecuencias, las más de las veces, de falta de fórmulas para que el jugador tenga su razonamiento organizado, Luego que aprenden los algoritmos y practican los pasos a seguir, suben a una velocidad sorprendente para ellos. Sienten como si descubrieran América. Pero luego sigue el trabajo arduo de aprender a soñar las posiciones prospectivas de las piezas y eso lleva más tiempo.
Llevar agendas, analizar partidas propias, ser muy críticos, identificar camelos y falacias en los libros y revistas de ajedrez, a la larga es lo más difícil. El “Darse Cuenta”. Pero luego hay que cuidar que no sean más sabios y mantengan el sentido práctico.
El pensar en ello me recordó a un gran jugador que muy joven venció en un torneo, el Campeonato del DF, la final round robin y reunía sabiduría y era muy práctico. Como estaba muy comprometido con su carrera, a la larga fue personal especializado de alto nivel y colaboró con la NASA en el proyecto de los Challengers, no llegó a Maestro Internacional, pero su fuerza era a los 18 años de ese nivel. El caso es que en las platicas que teníamos me advertía: Ser sabio en ajedrez no es de mucho éxito en torneos, pero es indispensable para ser entrenador, porque el triunfo en los torneos requiere una forma de ser, quizás no muy agradable para muchos. Tiene más éxito él que sabe poner celadas y argucias, que aquel que busca crear algo trascendente, por eso Alekhine, que reunió ambas cosas, sabiduría y argucias, venció a Capablanca, quien tenía mucha comprensión, como Reti, pero no era un guerrero salvaje como Alekhine. En esos días, a mis diecisiete años, me llamó mucho la atención esas afirmaciones, pero en platicas posteriores con grandes del ajedrez como Carlos Torre, Fischer e incluso Karpov; todos coincidieron en los conceptos del Maestro Fernando Collazo.
Por eso, en los exámenes de ubicación trató de identificar el grado de cada una y otra cara de la moneda; para buscar el justo equilibrio. Además, algunos desean estudiar ajedrez para pensar mejor y no necesariamente para ganar a toda costa. He ahí la dificultad para hallar las mediciones exactas. Me ayuda mucho la experiencia acumulada de décadas de la escuela soviética  y luego la rusa de ajedrez, donde han hecho de la detección de talentos y de la superación de jugadores, a base de diagnosticos y práctica deliberada un arte. Pero siempre hay dudas.