27 oct. 2012

Tarrasch y no Lasker, el origen de las 300 posiciones como compendio del conocimiento en ajedrez.



El historiador Walter De Gruyterfenbach de Dresden me hizo llegar un artículo de 1896 donde Tarrasch afirma que en 300 posiciones, bien dominadas, se podría compendiar todo el conocimiento necesario para jugar con maestría el ajedrez y que por ello publicó su libro de “300 partidas de ajedrez”, para de alguna manera sustentar esa afirmación.
Tarrasch sin embargo no afirma que en esas 300 partidas estén las 300 posiciones, si no que da entender que en su libro “El Juego del Ajedrez” (“The Game of Chess”) aparecen 100 de las posiciones que sugiere forman parte de las 300.
Un comentarista del artículo escribe que ese afán del número ·”300” le viene a Tarrasch por influjos de la épica de las Termopilas y Leonidas, pero que debieron ser mil y no 300.
Xenofonte diría que mejor 10 mil, por aquello de la marcha.

El Patrocinador de Capablanca.




Un alumno de España me escribe pidiendo aclare en este medio la identidad del patrocinador de los estudios del joven José Raúl Capablanca y Graupera, futuro campeón mundial de ajedrez, en los Estados Unidos.
Se cita en muchos sitios internet que su nombre era Ramón San Pelayo y un magnate de la sacarocracia cubana y que la idea era de que al regresar como ingeniero titulado en la Universidad de Columbia, trabajase con Don Ramón en su empresa.
Hay que aclarar que el nombre parece estar mal. Teniendo como base el que el citado “San Pelayo” era residente, como la familia Capablanca, de Aguacate, Cuba; es fácil encontrar el verdadero nombre del patrocinador de Capablanca.
Para empezar, esta población de nombre tan mexicano, Aguacate, que es  un vocablo náhuatl de origen, Aguakatl, que es un fruto originario de México y Perú, de la familia de las Lauráceas; y en náhuatl, significa testículos, gónadas; se debió nombrar así tanto por su forma como por sus propiedades nutritivas, sobre todo su riqueza en vitamina “E”. En algunos países se conoce como Palta.
En lo que toca a la población de Aguacate, en Cuba; se encuentra en el kilómetro 73 de la Carretera Central de La Habana a Santiago de Cuba, a la que la une un ramal. Por ferrocarril está a 30 kilómetros de la ciudad de Matanzas y a 62 de La Habana. En 1905, en la época de Capablanca de la que hablamos, tenía una población de 2,557 personas. El ayuntamiento data de 1879 y la iglesia estaba dedicada a Nuestra Señora del Carmen.
Don José María Capablanca, padre de José Raúl, residía con sus hijos ahí, tras licenciarse del ejército español y decidir quedarse en Cuba.
El personaje más notable residente ahí en esa época, era Don Ramón Pelayo de la Torriente, Marqués de Valdecilla, que fue un hábil comerciante. Con catorce años viajó a Cuba y se convierte en un importante industrial con interés por los avances técnicos en la industria, lo que le hace viajar a Estados Unidos. Se casa en Cuba con María Teresa Piedra Pérez-Abreu. A finales del siglo XIX construye su casa alrededor de una finca ganadera que ampliará con otros inmuebles. En 1920 vende sus negocios en Cuba y regresa a vivir a Valdecilla hasta su muerte en 1932.
Entonces, no era “San Pelayo”, sino Pelayo el apellido. Al regreso a España se le consideró un mecenas. Su finca ganadera estaba en Aguacate, y por ahí localice una foto de una visita a esa finca.
Don Ramón reconoce la inteligencia de Capablanca y decide patrocinar sus estudios. A José Raúl no le agrada mucho la decisión de su padre, pero parte a Estados Unidos a estudiar, pero el ajedrez y un par de novias le distraen mucho de su meta académica, y Don Ramón, acostumbrado a las buenas calificaciones con que Capablanca inició sus estudios, al ver decaer el interés del joven en ellos, decide presionarlo y quitarle la beca temporalmente, pero en su orgullo, el futuro campeón mundial ve como sobrevivir por si mismo y empieza sus andanzas por el ajedrez.
En España, es curioso, pero el Marqués rehuyó encontrarse con él en los años 20s del siglo XX, aunque si hay constancia de que supo de la obtención del campeonato mundial por parte de su antiguo protegido y Doña María Teresa le envía un cable de felicitación a una dirección en el Hotel Sevilla Biltmore de La Habana.

La dificultad de escribir sobre la historia del ajedrez.



Recientemente se me propuso el escribir un libro sobre la historia del ajedrez en México debido a que los que habían sido publicados sobre ese tema presentaban enormes divergencias entre si y muchos datos y afirmaciones se prestaban a controversias.
Claro que no podría de ser de otra manera ya que los mencionados textos habían sido elaborados por personas que en su tiempo de publicarse aspiraban a puestos federativos y su principal interés era resaltar su papel en el desarrollo del ajedrez en México.
Afortunadamente eran ediciones de muy pocos ejemplares y poca huella dejaron en el medio mexicano, pero a veces han sido usados como referencia para artículos y publicaciones.
Muchas falacias han sido escritas sobre los jugadores mexicanos más notables, siendo la principal víctima la biografía del GM Carlos Torre Repetto que parece que a muchos satisface explicar su temprano retiro del ajedrez a una enfermedad mental y no ahondan en la verdadera raíz del problema. La causa de la causa es la causa de lo causado, reza un proverbio jurídico. Si algún desequilibrio presentó alguna vez el GM Torre Repetto debió buscarse una explicación más lógica que una súbita locura. Pendiente esta la investigación de lo que realmente pasó al finalizar el Torneo Internacional de Chicago 1926 y lo que sucedió allí que provocó el retiro del ajedrez del GM Carlos Torre Repetto.
Las biografías de los campeones de México de origen cubano como son Don Andrés Clemente Vazquez y Don Manuel Marquez Sterling Loret de Mola son ampliamente conocidas fuera del ajedrez, pero dentro del medio es poco lo que de ellos se sabe, lo que debiera parecer natural debido a que se destacaron en el ajedrez mexicano del siglo decimonónico y hay una prevaleciente ignorancia en muchos ajedrecistas sobre el ajedrez mexicano anterior a las dos últimas décadas del siglo XX y para la mayoría de más allá de cinco años atrás.
Cada vez que alguien fallece, aparece alguien que escribe que el fallecido fue campeón nacional, lo mismo si lo entrevistan en algún medio de comunicación. Así tenemos varios jugadores que han sido campeones nacionales el mismo año. Hay unos que incluso se ostentan como campeones de los Estados Unidos y parece raro, pero entre los niños hay uno que otro que los periodistas le adjudican el título de campeón mundial de aquella u otra categoría.
Claro que con tantos campeonatos mundiales infantiles abiertos que se realizan cada año, es muy posible que haya una decena o más de titulados por categoría. Ahora que la FIDE en su avidez de captar recursos va a establecer campeonatos mundiales a varias velocidades, es de esperarse que una treintena de personas ganen algún tipo de campeonato mundial en 2013, que para eso los hay de todos gustos.
En el ajedrez internacional priva la desinformación, y en el de México esta se une a la ignorancia y a la mala intención histórica, pues cada cacique local del ajedrez trata de sacar dinero de cualquier forma al virrey estatal del deporte, aprovechando cualquier debilidad en preparación o cultura que este tenga, ya que por lo general ignoran completamente lo que sucede en ajedrez, pues identifican al deporte con una mezcla de mucho músculo y poco intelecto, lo que los hace sospechar de todo aquel que ve su felicidad en pensar, pecado imperdonable en el ámbito donde se reparten los presupuestos en la parte del Circo de aquella manera romana de gobernar de Pan y Circo.
En Cuba se aplicaba, herencia española mutua con México, aquello de las tres “Bs”, Baile, Botella y Baraja. Pero aquí a falta de baraja tenemos más lo de “Deporte”, por lo general futbol. En lo que toca al baile, si es con las bandas si se nos da. El caso es que basta leer una crónica de cualquier entidad y abundan los títulos falsos de campeones nacionales, que no se escatiman a los niños desde los 6 años hasta niños de 35 años que aun esperan que los apoyen en sus entidades en sus juveniles aspiraciones de superación.
Aunque abunda la documentación sobre los últimos cien años del ajedrez mexicano, parece que nadie la desea leer, para no tener el problema de conciencia de tergiversar la historia a sabiendas y así poderla trucar teniendo como disculpa a la mano la ignorancia.
Desde Tresguerras hasta Juárez, pasando por Hidalgo y Quintana Roo, no hay personaje histórico mexicano que no haya tenido algo que ver con el ajedrez y la historia de este en México es riquísima y debiera ser interesante. Pero si poco o casi nada se difunde de la historia de México en lo general, menos de la del ajedrez.
Habrá quienes gusten de pensar que la Emperatriz Carlota Amalia Leopoldina era menos preparada e inteligente que su esposo, a pesar de hablar cuatro idiomas más que él y de ganarle cada partida de ajedrez que jugaron. Otros gustan de decir que Villa era un gran estratega y desprecian el papel que un estudioso de la ciencia militar, exdirector de colegios militares, tenía en sus victorias. A muchos llamaría la atención el saber que Juárez contaba con guardaespaldas cubanos, o que la Flor de Nochebuena fue bautizada con el nombre del embajador de Estados Unidos en México.
Si todavía se discute si el último emperador mexica fue enterrado en Ixcateopan o en Chiapas, y si la profecía maya es profecía tolteca u olmeca, y si el primer emperador de España no hablaba español, o el padre de la democracia en América, Tomas Jefferson, tenía hijos esclavos; ¿cómo podrían aclararse tanta falacias sobre Carlos Torre y los cientos de campeones de ajedrez? Todo mundo tiene un primo campeón nacional.
Cada vez que doy una simultanea se aparece alguien que me pregunta si conozco a su primo que era campeón nacional de ajedrez y al oír el nombre y apellido del susodicho, no puedo contener mi cara de ¿What?, y para disculparme y no herir innecesariamente al interlocutor, le achaco a mi mala memoria el asunto y sólo acierto a decir: “Me suena conocido el nombre, pero tengo tan mala memoria…”
Es malo que no haya un cronista del ajedrez mexicano, pero más malo que haya mil.

26 oct. 2012

Conferencia y presentación de Libro


Mañana, 27 de octubre a las 12.00 horas , el MI Willy Isidoro De Winter presentará su libro "Homo Ridens" en el Museo Franz Meyer en Avenida Hidalgo 45, detras de Bellas Artes en la Ciudad de México.. Nacido en 1933 en Holanda, De Winter reside desde hace décadas en México y se naturalizo mexicano en 1996, pero es un hombre del mundo del ajedrez y actualmente el decano de los titulados internacionales en México, así como una personalidad y narrador impresionante. Fue campeón nacional de la FENAMAC en 1972 y cronista en TV del match Fischer - Spassky.

25 oct. 2012

Pronto, capacitación de instructores de ajedrez en educación a Distancia.




Todo mundo hubiera querido tomar clases con Capablanca, pero físicamente solo le fue posible escucharlo a hablar a unos cuantos.
¿Cómo hacer que llegue el conocimiento y la experiencia a el mayor número posible de personas? Solo con la enseñanza a distancia.
Tal vez el futuro sea la educación a distancia para optimizar los gastos en la educación superior. En algunos países no se ven otras opciones pues ya no tienen presupuesto para construir instalaciones a la velocidad de la demanda. Por lo pronto muchos de los que ya trabajan y tienen problemas de horario buscan estudiar a distancia como única opción a continuar sus estudios.
De los 47 mil 500 alumnos inscritos en la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM), la cual depende de la Secretaría de Educación Pública, sólo 20 por ciento tienen entre 18 y 24 años, pues al menos 70 por ciento de la matricula tiene en promedio 36 años de edad.
El problema es el sistema de enseñanza y los contenidos que se proponen para cada especialidad. Parece no haber mucho personal capacitado para evaluar si lo que se propone es adecuado y funcionará para crear los profesionales que se requieren. Cientos de cuartillas y decenas de CDs he aportado para justificar que se pueden capacitar instructores y que al menos es mejor opción que el nivel de clases que están ofreciendo muchos jugadores auto habilitados de instructores que dan clases a niños de diversos centros educativos. Pero los avances son muy lentos y aunque en lo que toca a cursos semi presenciales, de 30% clases presenciales y 70% a distancia ya son aceptados por las autoridades y ya planeo varios cursos iniciales en cuatro entidades, el poder hacerlo totalmente a distancia parece que requerirá aun años. Y mi tiempo se acaba…

Reflexionar y Decidir



Transformar el sistema de educación también consiste en educar a la inmensa mayoría de los futuros ciudadanos para que sepan reflexionar y decidir sobre los problemas políticos, sociales, culturales, económicos, y para que aprendan a actuar, a planear, a informarse, a corregir y a organizarse.

Dr.Pablo González Casanova